Buffet libre de crítica
Ayer demostré que los españoles tenemos un deporte nacional no reconocido: Hablar de la gente, y si es mal, mejor.
Podría ponerme a hablar de los tan siempre educativos programas del corazón que nos amenizan, con tanta sabiduría popular, las mañanas y tardes de todos los hogares españoles, eso sería lo más obvio, sin embargo voy a ir un poco más allá, voy a demostrar que somos “malos” por naturaleza en algo mucho más cotidiano: “comer en un restaurante de buffet libre”.
La pregunta es la siguiente, ¿Por qué narices nos miramos en este tipo de restaurante como si estuviéramos haciendo algo malo?, ¿Por qué nos da vergüenza echarnos la comida que realmente queremos? Y lo que es aun más retorcido ¿Por qué miramos a aquellos que tienen las narices de echarse lo que quieren como si fueran unos gordos depravados?
Ayer comí como un señor por 8,20€, pero os aseguro que me di cuenta de que la gente en este país sigue adormilada en los vestigios de qué dirán.

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