Una gota de agua
Oye, a uno le da por pensar en estupideces filosófica de vez en cuando, pero muy de vez en cuando, para que engañarnos. Ayer, tomando el autobús que me llevaría a casa desde Madrid vi como una gota de agua caía desde el borde de la ventana donde yo me sentaba para irremediablemente chocar contra el suelo, en ese momento miré al cielo, y vi que la trayectoria de esa gota había sido efímera, diferente a la de cualquier otra gota que podría haber caído en cualquier otro lado del planeta; singular, única, pero una gota de agua en definitiva, tan fugaz como aquella que cae desde mucho más arriba. Una gota de agua que me hizo pararme a pensar y por un instante sentir un escalofrío.
Pensar no está hecho para los sentimentales.

Sin comentarios