Muchos regalos, ¿verdad?
Después de levantarme y ver la cantidad de regalos que había ya abiertos, he decidido que aún no los voy a abrir, voy a esperar a por los “bellos durmientes” (J. y C.) por educación, aunque si por mí fuera, ya estarían abiertos, la verdad… Además, por una parte, los míos llegaron ayer por la tarde en el Corte Inglés, cuando para comprar era casi imposible por la cantidad de gente, y quizás lo peor fue a la hora de pagar, que la tarjeta no me iba, tuve que salir fuera, y al ser universitaria (la tarjeta), no me dejaba sacar más de 150 euros, con lo que, entre J. y yo, veíamos que no nos salían las cuentas, pero aún así, sí, compré la PSP, quizás por presión de Legado (que excusa más mala, ¿verdad?), quizás porque estaba de capricho. Pero lo más destacado de la compra de Reyes fue que las cuentas, aún después de pagar todo, seguían sin salir, y gracias a Dios que teníamos monedas sueltas, porque si no, ni sacaríamos el coche del aparcamiento del Corte Inglés (nos cobraron poco, menos mal…) ni podríamos pagarle a la mujer que nos atendió en la autopista. ¡Para que luego nos quejemos de las monedas sueltas, que nos abultan demasiado la cartera!
Creo que no aguanto más, así que voy a ir a abrirlos… ¿A vosotros os regalaron mucho, o, por lo menos, tuvistéis alguna anécdota como la mía? Espero que la anécdota como la mía mejor no, que lo pasamos por un momento bastante mal, lo reconozco, se nos puso algo de corbata (se supone lo qué, ¿no? Jeje).

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